La aparición de la lluvia obligó al piloto grancanario a tocar los reglajes de su Mitsubishi Lancer Evo V para maximizar su potencial en el evento galdense. Esas modificaciones le permitieron superar a Luis Monzón en la última escalada, en la que registró una mejoría de más de un segundo por kilómetro. Sobre el Evo X, volverá a competir con él este año.

«Salir con un coche de esos, que más bien está preparado para seco con unas suspensiones bastante rígidas, genera muchas dudas». Esos interrogantes invadieron la cabeza de Miguel Cabral el sábado en la 30ª Subida de Juncalillo. Las previsiones del tiempo se cumplieron y la lluvia se presentó a primera hora de la mañana en los Altos de Gáldar. Y no marcharon de esta parte de la isla durante toda el día, convirtiéndose en dolor de cabeza para los equipos.

El monstruoso Mitsubishi Lancer Evo V del abanderado del Club Deportivo Procanauto tenía preparación de seco. Ante la baja probabilidad de precipitaciones que existe en las Islas, el grancanario no disponía de material exclusivo para competir con firme mojado, a excepción de los neumáticos. La sesión de entrenos le sirvió para comprobar la dificultad de pilotar su potente unidad en condiciones tan adversas: «Nos dimos cuenta de que estaba muy rígido».

A partir de ese momento, los parones en la asistencia se transformaron en un laboratorio de investigación. La intención, maximizar el potencial del coche en el anegado asfalto del norte de Gran Canaria. «Era inconducible cuando aceleraba y cuando frenaba también se ponía de costado», detalló. A ese hándicap respondió aflojando la suspensión «lo más que pudimos». Por otro lado, bloqueó casi a tope el diferencial central para evitar sustos en el eje posterior.

«En la primera oficial hicimos eso y me di cuenta que el coche cambió, iba bastante mejor», explicó el pluricampeón de Las Palmas de montaña. Aunque en esa manga finalizó segundo, encontró la confianza para «atacar» en la siguiente y amarrar el triunfo por una diferencia de 2.616″ sobre Luis Monzón. Otro de los retoques que le impulsó al triunfo, reducir la presión del turbo. Aunque eso le hacía perder «unos 150 CV», le permitía salir más limpio en curvas.

Cabral plantea la temporada 2026 igual que la anterior. Esto quiere decir que participará en los eventos que le causen algún atractivo y que no seguirá ningún campeonato particular. El deportista de la provincia oriental, además, tiene la intención de volver a competir en el Evo X. «Estamos esperando que nos llegue una pieza del motor para acabar de armarlo, pero sí, lo sacaremos este año», comentó. Esa reparación estará lista para el segundo cuatrimestre.

Foto: Óscar Quintana

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