El piloto satauteño estrenó el Toyota GR Yaris Rally2 con una segunda posición en la 30ª Subida de Juncalillo. Poco más de dos segundos separaron al bicampeón de España de rallies de asfalto de la victoria. «Está muy bien hecho, no tuve ningún susto», expone el de Auto-Laca Competición. Esta semana decidirá si participa en el ‘Islas Canarias’ o no.

Luis Monzón inició una nueva etapa en la 30ª Subida de Juncalillo. Después de dos cursos a bordo de un Citroën C3 Rally2, el de Santa Brígida pasa al coche del momento: el Toyota GR Yaris. Sus primeros kilómetros oficiales con el artefacto de la marca nipona los completó en unas condiciones de lo más complicadas. La lluvia fue constante en la ascensión galdense y no pudo rodar por seco. Aún así, todo lo que le transmitió su nueva máquina fue en positivo.

«Me quedé muy sorprendido con el coche», apuntó el integrante de Auto-Laca Competición. «El paso de curva, la frenada… no tiene fin. No sabes dónde está su límite». agregó. El piloto grancanario resaltó que sintió «mucha seguridad» al volante a pesar de las adversidades de la meteorología: «No tuve ningún susto en toda la subida y, si eso pasó, es porque le queda mucho margen al coche. A mí, no. Yo debo de ir más rápido, pero el GR Yaris tiene margen».

Monzón partió a la segunda y última pasada oficial como líder de la clasificación general. La ventaja que endosaba a Miguel Cabral era de 0.379″. Sin embargo, el del Mitsubishi Lancer Evo V logró enjugar esa distancia en la cronometrada final. «Las carreras son así. Íbamos un poco a verlas venir. Siendo la primera vez que corríamos en mojado con el Toyota, está muy bien», dijo de su resultado en la cita de la Escudería Drago, una en la que suma seis triunfos.

El dos veces campeón del Campeonato de España de Rallies de Asfalto (CERA) reconoció la gran actuación que realizó Cabral: «Con ese coche, controlar tanta potencia con la carretera como estaba también tiene su mérito». Sobre su estado físico, tras la salida de carretera de Maspalomas en la que se dañó varias costillas, Luis se encontró «bien». En lo psicológico sí acusó el golpe: «Iba con un poco de inseguridad, pero la iré recobrando con los kilómetros».

En el horizonte de Monzón aparece la cita de su municipio y la duda de si participará o no en las bodas de oro del Rally Islas Canarias. El motivo de ese interrogante es la coincidencia de la ronda mundialista con la graduación de su hija en la Península. «No lo tengo claro. Es una pena. Lo de mi hija es muy importante y lo de salir en el Rally Islas Canarias, también». Esta semana tomará una decisión al respecto. El curso pasado, Luis alcanzó el top diez en WRC2.

Foto: Óscar Quintana

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