El galés finaliza la primera mitad de la temporada con una victoria de peso en la carrera por el título. Este triunfo le concede la condición de piloto más exitoso en la historia del evento asiático. Sébastien Ogier y Sami Pajari completan el podio de la última ronda de asfalto para los vehículos Rally1. Oliver Solberg vence el Super Sunday y el Power Stage.

No quiere más subcampeonatos. Con los cinco que ya tiene, suficiente. Elfyn Evans busca el paso definitivo. Escribir su nombre en la corona del FIA World Rally Championship (WRC). El año pasado, cuatro puntos le apartaron de la gloria mundial. Después de liderar el certamen durante meses, el galés claudicó en el último evento ante Sébastien Ogier. Una dura derrota que le dejó una lección: luchar siempre por todo. Y así ha logrado su tercer triunfo en Japón.

El #33 ya no confía en los programas parciales del galo. Si al inicio del 2025 no le importaba ceder frente al piloto de Gap, ahora lo enfrenta como un contrincante más en la pelea por el título. Lo ha demostrado este fin de semana en las carreteras de asfalto del país asiático. En esta ocasión, sí asumió los riesgos que fueran necesarios para batir al vigente campeón. Ese al que, de una vez por todas, pretende arrebatar el entorchado. Pero aún faltan siete duelos.

Séb falló en una de sus mayores virtudes: la gestión de los neumáticos. En los tramos cortos sí maximizó el rendimiento del compuesto duro de Hankook, aunque no ocurrió lo mismo en los de grandes distancias. Sami Pajari concluyó justo a espaldas del francés, abrochando así su quinto podio de la temporada. Takamoto Katsuta terminó en un agridulce cuarto lugar. El ídolo local ansiaba regalar a sus compatriotas una victoria en el Super Sunday. Se le resistió.

Su obstáculo en la clasificación dominical fue Oliver Solberg. El sueco se impuso en la etapa y en el Power Stage. Salvó diez puntos con los que ‘limita’ los daños de la salida de carretera que sufrió en la tarde del sábado. El problema, que ya son tres pruebas en las que ha tenido que recurrir al domingo para alimentar su casillero. «Estoy decepcionado», dijo el sueco. Su velocidad nadie la cuestiona. Ahí están sus tiempos. Lo que necesita es pulir su regularidad.

Adrien Fourmaux se adjudicó el quinto puesto con su Hyundai i20 N Rally1, un coche que ya solo deberá conducir en especiales de tierra. Motivo de alegría en Alzenau. El #16 y Thierry Neuville protegieron sus ruedas para salir a la cronometrada de bonificación en condiciones de rescatar algún botín extra. Ni con esas lo lograron. El belga acabó sexto, justo delante de Hayden Paddon. Jon Armstrong conservó su octavo puesto al volante del Ford Puma Rally1.

En WRC2, la batalla por los honores se resolvió en favor de Nikolay Gryazin. El integrante de Lancia Corse partía al definitivo TC-20 con la mochila cargada de presión. Alejandro Cachón le había recortado 2.9″ en el anterior. Sin embargo, el español erró en el momento clave. Su ataque acabó con un trompo… y gracias. Porque el susto fue de los que quitan el hipo. El del Ypsilon Rally2 HF Integrale, con su P1, se sitúa al frente del certamen. El español sube a P5.

En lo que respecta a WRC3, Ghjuvanni Rossi repite en la cima. El del Ford Fiesta Rally3 sacó oro de su viaje a la otra punta del planeta. Dieciocho scratch de veinte posibles, el reflejo de su superioridad en una nación que le encaja como anillo al dedo. Ha realizado tres visitas al Rally de Japón y su saldo, dos victorias y una segunda plaza. Nicolas Otto, con otro vehículo de la marca del óvalo, le escoltó en la tabla, mientras Georgios Vasilakis no alcanzó la meta.

Foto: Toyota Gazoo Racing WRT

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