El finlandés se estrena como ganador de una prueba del FIA World Rally Championship (WRC) a los mandos de su Toyota GR Yaris Rally1. Certifica su dominio en la cita báltica con un domingo inteligente y entra en la lista de candidatos a la corona. Oliver Solberg concluye en la segunda plaza y Adrien Fourmaux defiende con éxito su tercera posición.

Territorio conquistado. La bandera de Finlandia ondea en lo más alto del Rally de Estonia. El culpable, un Sami Pajari excelso. Desde el Shakedown hasta el Power Stage fue intocable. Ni se inmutó con el peso de la presión que siempre acompaña a quienes persiguen su primera victoria. Gestionó la situación como un veterano y, al fin, tacha de la lista uno de los grandes objetivos, el de ganar ante los mejores del mundo. Grupo en el que su nombre está incluido.

Después de un viernes perfecto y de un sábado de total control, dos tramos le separaban de la ansiada ceremonia del champán. Una en la que quería descubrir lo que sentía el vencedor de una cita valedera para el FIA World Rally Championship (WRC). El #5 tenía dos opciones: conservar en ambas especiales o continuar al ataque en busca del pleno. Amenazó con esto segundo… pero se acabó decantando por un plan cauto en la cronometrada de bonificación.

«Sabía que iba a llegar», manifestó al cruzar la última pancarta de meta. Lo había rozado en Croacia, donde aguantó media carrera en el liderato hasta que apareció un pinchazo. Nunca bajó los brazos y en las carreteras estonias recogió el premio a su insistencia. Un triunfo que le llega en el momento perfecto: justo antes de que el máximo certamen aterrice en su país. Y un resultado que le permite soñar con algo todavía mayor, pujar por el título más preciado.

Oliver Solberg enterró su mala racha con una P2 balsámica. «Necesito estar contento», dijo. Su confianza la fue recuperando a medida que sumaba kilómetros sin incidencias. Justo a la espalda del sueco, la batalla por la tercera plaza se resolvió en favor de Adrien Fourmaux. El galo del Hyundai Shell Mobis WRT cumplió con su misión de frenar la remontada de Thierry Neuville. El belga pagó el estrés previo a un TC-17 al que salió completamente descentrado.

Sébastien Ogier cerró el top five… pero perdiendo la batalla a los puntos contra Elfyn Evans. El galés terminó sexto de la general, aunque por delante del vigente campeón mundial en el Super Sunday y el Power Stage. El galés, a pesar de sus pesadillas con la limpieza de pistas, marcha de Estonia con una ventaja de +25 sobre Takamoto Katsuta y de +38 con el francés. Martins Sesks, el decepcionado Esapekka Lappi y Jon Armstrong finalizaron a continuación.

En WRC2, Robert Virves permanece intratable. Compitiendo esta vez en casa, consiguió una victoria que le supuso más alivio que felicidad. Sus rivales le habían llevado a la extenuación con unos duelos de diferencias muy justas. La carga emocional que soportaba el hombre de Toksport WRT era altísima. Por primera vez su pequeña hija le veía en competición. Por ello, la P1 la contemplaba como una obligación. Y la aseguró con solo 7.6″ sobre Teemu Suninen.

Por lo que respecta a WRC3, Tymek Abramowski también disfrutó de su estreno en el papel de ganador. El polaco cuajó un fin de semana sobresaliente a los mandos de su Ford Fiesta Rally3. Mientras sus oponentes incurrían en errores, él iba superando desafíos hasta figurar en el peldaño más elevado del pódium. «Es difícil describir lo feliz que estoy ahora mismo», relató. El germano Nicolas Otto y el peruano André Martínez le acompañaron en los festejos.

Foto: Toyota Gazoo Racing WRT

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