El piloto del norte de Tenerife debutó a los mandos de un vehículo Rally2 en la prueba del Club Deportivo Azuatil. Tras cumplir con su objetivo de completar todos los tramos del itinerario, el que fuera representante de Suzuki en el ‘Mundialito’ siente que aún le falta, como mínimo, un 20 % de margen con el C3: «No es fácil encontrarle los límites».
Manolo Mesa piensa que no llegó «ni al 80 % de las posibilidades» del Citroën C3 Rally2 en el 10º Rally Comarca Norte. El estreno del tinerfeño con un vehículo de la categoría reina se adelantó unos meses gracias a las facilidades que le prestó el equipo Sports&You Canarias. Él se había inscrito con el Suzuki Swift R4LLY S Rally2-Kit, pero ese plan cambió a raíz de la propuesta que recibió por parte de Emma Falcón. El resultado de ese debut, un cuarto lugar.
«Ha sido una buena experiencia. Creo que, ahora mismo, el Citroën es el mejor coche para el asfalto con diferencia. Me sentí muy cómodo y, a poco que aprenda y el ingeniero me guíe por el buen camino, seremos capaces de estar más cerca de la cabeza», manifiesta Manolo. Su objetivo para el futuro más inmediato es el de estar, «como máximo», a 1″ por kilómetro de Miguel Suárez y Yeray Lemes, los deportistas que toma de referencia por su nivel actual.
Mesa quiere que, cuando uno de los tenores del ‘Mundialito’ falle con un pinchazo o con una penalización, «vea peligrar su posición». El tinerfeño asegura que estará «trabajando todo lo que sea posible» para, progresivamente, ir limando distancias contra los pilotos que luchan cada fin de semana por los triunfos. «Me pongo en manos de Renato (Coelho, ingeniero del equipo Sports&You Canarias) para que me ayude en esta nueva aventura», asevera Manolo.
Antes de subir al artefacto de la firma del doble chevrón, Mesa pensaba que este era «muy fácil y dócil», pero en la prueba del Club Deportivo Azuatil descubrió que no es así. «Algunas personas me dicen que si ahora entiendo a pilotos como Luis (Monzón) o otros de Tenerife y, seguramente, sí los comprenda porque no es sencillo encontrarle los límites al coche». El realejero tiene infinidad de información en la que indagar para identificar las vías de mejora.
Foto: Óscar Quintana


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