Tras la disputa de los dos primeros tramos, el piloto sueco lidera la clasificación general con una renta de 33.3″ sobre su rival más cercano, Elfyn Evans. La inesperada aparición del líquido elemento en ‘Camp Moran’ descuelga a deportistas como Sébastien Ogier. El vigente campeón mundial ocupa el tercer lugar, pero a 1:05.1 de su compañero nórdico.
Las lluvias torrenciales y Oliver Solberg han abierto unas brechas gigantes por el Safari Rally de Kenia. Cuando los equipos de la categoría reina se dirigían a la salida del tramo de ‘Camp Moran’, el primero del fin de semana, la situación meteorológica era agradable. El cielo lucía medianamente despejado y, a priori, la única complicación vendría en la parte inicial de esa especial, repleta de barro. Pero, nada más salir Elfyn Evans, el tiempo cambió radicalmente.
Al galés, al abrir carretera, se le presentaba la oportunidad de tomar el liderato de la prueba keniata. Las nubes seguían descargando con fuerza y esa agua se acumulaba en las roderas. Sin embargo, el ganador del Rally de Suecia llegó a la meta del TC-1 con un cabreo evidente. Problemas con el limpiaparabrisas le redujeron la visibilidad. Mientras, su compañero Oliver Solberg se desenvolvía como pez en el agua. Cómodo, asestó un correctivo de 30.0″ al #33.
El resto de coches Rally1 cedió más de un minuto con el sueco. En el caso de los Hyundai, la losa se fue hasta los dos. El flamante vencedor del ‘Monte-Carlo’ amplió su renta en la visita a ‘Mzabibu’, cronometrada que se celebró en condiciones de seco. Iniciará el vieres con una ventaja de 33.3″ sobre Evans y de 1:05.1 con respecto a Sébastien Ogier. El galo hizo lo que pudo para limitar daños en el delicadísimo TC-1 y estableció el tiempo más veloz en el TC-2.
Takamoto Katsuta figura en la cuarta plaza, toda vez que Sami Pajari completa el repóker de unidades Toyota GR Yaris Rally1. El japonés realizó los 24.3 kilómetros del imponente TC-1 sin escuchar las indicaciones su copiloto. Escasos instantes antes de recibir la cuenta atrás, sus interfonos fallaron. A pesar de la papeleta, salvó la situación de forma sobresaliente. El finlandés, por su lado, prefirió no excederse y adaptase al agarre disponible con precaución.
Dentro del Hyundai Shell Mobis WRT, las cosas van de mal a peor. Thierry Neuville, sexto, ya arrastra un déficit de 2:21.9 con la cabeza. Los tres i20 N Rally1 concluyeron la jornada con una alarma encendida, la de la temperatura del agua. El barro actuó de tapón en el radiador y ocasionó esa falta de refrigeración. Adrien Fourmaux rueda octavo y Esapekka Lappi, que estuvo a punto de volcar, noveno. Delante de ellos aparece el Ford Puma de Jon Armstrong.
En WRC2 manda Gus Greensmith en su debut con el Toyota GR Yaris Rally2. El británico, un auténtico especialista en eventos de extrema dureza, se sobrepuso al empañamiento de su parabrisas y al aumento de la temperatura de su vehículo. Diego Domínguez, con un scratch en su haber, ocupa el segundo lugar a bordo de otro Toyota. Robert Virves cierra el top three en su Škoda Fabia RS Rally2 semioficial. Fabrizio Zaldívar, que empezó en P1, ha caído a P4.
En la división de bronce, Nataniel Bruun comenzó a un ritmo altísimo, aunque sin sostenerlo por mucho tiempo. En una de las zonas más fangosas, el boliviano y su Ford Fiesta Rally3 se quedaron absolutamente atascados. Por más que lo tratasen, les resultó imposible salir del atolladero. Naveen Pulligilla sí sorteó el barro, pero perdió una minutada en el TC-2. El indio pasó de encabezar la tabla a un lejano tercer puesto. Como líder descansa George Vasilakis.

Foto: Toyota Gazoo Racing WRT

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