El piloto teldense confiesa que, tras despedirse de la mala racha que le acosaba desde su accidente del año pasado en Moya, enfrentará sus próximos compromisos «con otra motivación». «Necesitaba un resultado como este», relata el hombre del Toyota Corolla Twin Cam, que intentará compartir todas las carreras que pueda junto a su hijo Juan Jr.
Juan Betancor recupera «la ilusión» de antaño por competir. Su podio en la 22ª Subida a La Pasadilla, el mejor revitalizante. El piloto teldense andaba inmerso en una negativa racha de resultados desde su accidente en la penúltima edición de la rampa de Moya. A pesar de que mantenía un ritmo competitivo, este no acababa de traducirse en las clasificaciones. Pero la tendencia, al fin, cambió con su participación en la prueba de Ingenio, en la que fue tercero.
«Habíamos estado haciendo carreras y, por una cosa u otra, no las conseguíamos finalizar», resumió el término de la ascensión organizada por Club Deportivo Primera Etapa. De hecho, su concurso en esa cita del Provincial de Las Palmas de Montaña llegó a peligrar a causa del llantazo que había sufrido siete días antes en el 9º RallySprint Era del Cardón. Sin embargo, lo de compartir fin de semana con su hijo Juan Jr. le animó a trabajar para estar en la salida.
Ni en sus mejores presagios el mayor de la saga Betancor pensaba en alcanzar los puestos de privilegio. «Ha sido algo impensable porque no pensé que iba a estar en el ritmo. Ha sido cuestión de hacerlo con cabeza: en la manga de entrenamientos tantear un poco, luego, en la primera oficial, examinar; y ya en la última sí salí a cuchillo, así que nos podemos quejar», dijo el grancanario, con radiante sonrisa, antes de recibir su premio como tercer clasificado.
«Ahora estoy supermotivado. La ilusión vuelve a ser la que era y enfrentaré las carreras con otra motivación. Antes estaba un poquito de bajón, me arrastraba. Necesitaba un resultado como este. La ilusión ya está por las nubes», recalcó Betancor. Y esa P3 la certificó sobre un tramo que, a priori, no se ajustaba a las virtudes de su coche: «La última zona para nosotros es complicada con un vehículo atmosférico, 1600 y de 40 años, pero toca adaptarse a ello».
Foto: Óscar Quintana

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