El piloto francés responde a Elfyn Evans y recupera parte de la renta que había perdido en los tramos de la mañana. Los dos saldrán a la definitiva etapa del domingo envueltos en 6.5″. Las posibilidades de triplete de Toyota decaen con el abandono del héroe local, que rompe la dirección asistida de su GR Yaris Rally1 tras impactar con unos new jersey.
Sébastien Ogier se niega a entregar el liderato del Rally de Japón. El octocampeón mundial termina la etapa del sábado en el mismo puesto en el que la empezó. Aunque en la sección de la mañana no rodó al ritmo que pretendía, el #17 se ha repuesto con una tarde en la que sí demostró su versión más sólida. Esa reacción a los ataques que le venía lanzando su rival le permite acabar el día con un liderato de 6.5″, una ventaja escueta, pero de muy alto valor.
El francés, nada satisfecho con el trabajo realizado en el bucle matinal, partió al vespertino con una idea clara, la de recuperar el terreno que había cedido ante Elfyn Evans. En el paso por ‘Mount Kasagi’ no pudo con su compañero. Sí que lo batió en las dos cronometradas de carretera siguientes, las de ‘Ena’ y ‘Obara’. En esa última asestó su golpe más contundente de la jornada al galés, uno de 3.2″. «No es fácil abrir una diferencia aquí», admitió el de Gap.
De la trepidante puja por el triunfo se ha caído Takamoto Katsuta. El ídolo local, que estaba a 5.2″ de la cabeza, cometió un pequeño error -que le trajo grandes consecuencias- cuando marchaba a ritmo de scratch en el TC10. En una zona diseñada para los espectadores, entró con demasiado ímpetu a un zigzag y chocó contra los new jersey que delimitaban el camino. Estos, llenos de agua, rompieron la dirección asistida de su coche y le forzaron al abandono.
La baja del japonés ha facilitado el acceso de Adrien Fourmaux a los sitios de podio. El #16, excelso a los mandos de un Hyundai i20 N Rally1 que no está a la altura de los Toyota sobre asfalto, está comenzando a recoger los frutos de su agresiva filosofía. Pilotando «al 110 %», se mantiene a menos de veinte segundos de su antecesor. Mañana domingo, con la prevista llegada de la lluvia, estará en posición para aprovechar cualquier oportunidad que aparezca.
Sami Pajari anda en el cuarto lugar con el GR Yaris Rally1 del equipo júnior. El nórdico figura en tierra de nadie. Más solitario aún se encuentra Ott Tänak. El estonio solo desea subir a su avión y regresar a Europa. En esta ocasión, su decisión de competir con el modelo del curso pasado no le ha reportado beneficio alguno. Grégoire Munster, más cómodo al volante de su Ford Puma Rally1, es sexto, mientras que el top seven lo cierra el finlandés Kalle Rovanperä.
En WRC2, Alejandro Cachón ha truncado las ilusiones de Nikolay Gryazin. El asturiano ya se ha labrado un colchón de 26.9″ con el ruso, la brecha más amplia de todo el fin de semana. El de Toyota España, consciente de la amenaza que suponía lo de tener al piloto semioficial de Škoda a 9.3″ tras el TC10, protagonizó un subidón de ritmo que nadie logró seguir en las segundas pasadas. Jan Solans, por su parte, se ha situado a un suspiro de la segunda plaza.
En la división de bronce, Matteo Fontana se encuentra a seis especiales de certificar el título mundial. El italiano, con la cautela por bandera en una cita en la que su único requisito para campeonar es cruzar por la meta del Power Stage, ocupa el segundo sitio de la clasificación. En cabeza permanece Ghjuvanni Rossi con una renta de más de nueve minutos. El galo del Ford Fiesta Rally3 gestiona en las partes más complicadas y disfruta por las menos difíciles.

Foto: Toyota Gazoo Racing WRT

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