El piloto francés firma su cuarta victoria de la temporada y sigue acortando diferencias con el liderato del FIA World Rally Championship (WRC). La aparición de la lluvia en el Power Stage frustra sus opciones al pleno. A falta de cuatro citas, nueve puntos son los que le separan de Elfyn Evans, que regresa a la senda del podio. Thierry Neuville, en P3.
«Seguiremos logrando victorias y vamos a ganar este campeonato». Ese mensaje fue el que lanzó Sébastien Ogier nada más terminar el Power Stage del Rally del Paraguay. Una prueba que había vencido, pero ni bajó de su Toyota GR Yaris Rally1 a celebrarlo en el control stop. La frustración le invadió. Sí, incluso ganando. El francés quería resolver el fin de semana con su pleno de puntos, pero la aparición de la lluvia en la especial de bonificación se lo impidió.
«No se puede tener más mala suerte», espetó el ocho veces campeón mundial. A sus rivales directos en la puja por el título del FIA World Rally Championship (WRC) no les afectó tanto la repentina presencia del líquido elemento. El peor chaparrón le tocó a él. Cedió casi veinte segundos, pero no un triunfo que ya había asegurado. Ni el pinchazo del viernes ni el agua ni nada. No hubo un elemento capaz de parar al #17, que avanza con firmeza hacia el noveno.
Nueve puntos separan al de Gap del liderato del certamen, que aún está en manos de Elfyn Evans. El galés, a pesar de iniciar la última etapa con una pasada de frenada, ascendió a una revitalizante segunda posición. No subía a un podio mundialista desde el ‘Islas Canarias’. El que no figuró en los puestos de honor fue Adrien Fourmaux. El de Hyundai vivió un domingo de pesadilla. Tal fue el descalabro que su equipo decidió retirarle antes del parque cerrado.
Thierry Neuville, el mejor tanto en el Power Stage como en el Super Sunday, finalizó tercero de la clasificación general. El belga encontró tarde el agarre mecánico que necesitaba para atacar, aunque a tiempo de salvar un botín importante. Ott Tänak debió conformarse con ser cuarto. Un pinchazo y un amortiguador roto le dieron el día. Así las cosas, el #8 afrontará el tramo más importante de la temporada… a diecinueve puntos de la cabeza del campeonato.
Kalle Rovanperä, quinto, permanece segundo en la batalla por la corona. El nórdico lidió con un malestar que empezó a sentir en la noche del sábado. Terminar era su único objetivo y lo cumplió con un notable. Se embolsó ocho puntos extra, cuatro por un lado y cuatro por otro, con los que ha limitado los daños del costoso pinchazo que le apeó del liderato. Sami Pajari, sexto, metió en la mochila una serie de aprendizajes que tratará de aplicar en suelo chileno.
En WRC2, Oliver Solberg culminó en lo más alto una remontada de aúpa. Minuto y medio se había dejado el viernes con un pinchazo. Su máximo adversario en la pelea por el trono de la división de plata, Yohan Rossel, no lamentó ninguno durante todo el fin de semana. Aún así, el francés se quedó corto. Precisamente, a 22.5″ del sueco. Nikolay Gryazin concluyó en P3, un resultado que en nada esperaba pero que fue facilitado por el pinchazo de Robert Virves.
Por lo que respecta a WRC3, Matteo Fontana remachó el trabajo. El transalpino arriesgó con su decisión de incluir un viaje transatlántico en su programa. Eso sí, la jugada le funcionó de maravilla. Victoria, la segunda que obtiene tras las que festejó hace unos meses en Italia, y a ocho puntos de la primera plaza del campeonato. Ghjuvanni Rossi, equipado con un Ford Fiesta Rally3 -mismo artefacto que empleó su antecesor- se adueñó de la medalla de plata.

Foto: Toyota Gazoo Racing WRT

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