Los pilotos del FIA World Rally Championship (WRC) terminan la tanda de pruebas de la cita sudamericano «en shock» por la cantidad de cambios de agarre que encuentran en apenas 4.92 kilómetros. «El grip varía muchísimo y no es muy fácil de leer», relatan los candidatos al triunfo. El japonés de Toyota impone su ritmo. Ott Tänak se sitúa segundo.
Una pasada por los 4.92 kilómetros del tramo de ‘Trinidad’, el elegido como Shakedown del Rally del Paraguay, ha bastado para quebrantar todas las previsiones de los pilotos inscritos en la categoría reina del FIA World Rally Championship (WRC). Los diez armados con coches Rally1 anticipaban un fin de semana difícil en tierras sudamericanas por eso de afrontar una cita nueva en el calendario… pero no imaginaban que el nivel de complejidad fuese tan alto.
Elfyn Evans, en su condición de líder del campeonato, fue el primero en descubrir el nivel de grip de las carreteras paraguayas. «Es bastante menor de lo que esperábamos», apuntó. Los que partieron detrás del galés coincidieron con esa apreciación. Cada curva era un viaje a lo desconocido. ¿Propiciaría la superficie tanto agarre como en el viraje anterior? ¿Habrá más? ¿Menos? Esas dudas acompañarán a los tenores del máximo campeonato hasta el domingo.
Para añadir dificultad al asunto, la pista tampoco avisaba. «No es muy fácil de leer», apuntó Sébastien Ogier, un señor con ocho títulos de campeón mundial en sus vitrinas. Quien mejor interpretó los cambios en esta sesión de entrenos fue Takamoto Katsuta. El japonés, con su Toyota GR Yaris Rally1, estableció el registro de referencia en su tercera y última pasada. A pesar de las buenas sensaciones con las que comienza, dice que se vienen unos días largos.
Ott Tänak dirigió su Hyundai i20 N Rally1 a la segunda posición. El estonio, el único que opta a discutir el título de pilotos a los representantes de la firma japonesa, recalcó que el firme de las especiales es «complicado». El #8 se dejó 0.6″ con el mejor registro, mientras metió 0.4″ a su compañero Thierry Neuville. El belga finalizó en tercer lugar y admitió que necesita realizar algunos ajustes en los reglajes de su montura. «Habrá muchas sorpresas», aseguró.
Kalle Rovanperä, el reciente ganador del ‘1000 Lagos’, se instaló en la cuarta plaza. Evans y Ogier completaron el top seis. Sami Pajari, con su GR Yaris Rally1 vestido de negro -al igual que los de sus vecinos en las carpas de la escuadra nipona-, terminó séptimo, justo delante del francés Adrien Fourmaux. Josh McErlean condujo su Ford Puma Rally1 hasta el noveno puesto. Grégoire Munster, con algo de trabajo con los amortiguadores de su coche, fue P10.
En WRC2, Nikolay Gryazin impuso su ritmo a bordo del Škoda Fabia RS Rally2 preparado por Toksport WRT. El ruso, que ha confiado sus opciones al título a los últimas rondas del curso, necesita reponerse al cero de Estonia, ese que le ha dejado sin margen para el error. Similar situación atraviesa Oliver Solberg tras el vuelco ende Finlandia. El sueco, que lidera la tabla de puntos, fue cuarto del ‘Shake’. Tanto Gus Greensmith como Yohan Rossel le precedieron.
Por lo que respecta a WRC3, Nataniel Bruun se destacó del resto. El boliviano, equipado con un Ford Fiesta Rally3 y en un país que hace frontera con el suyo, envió una advertencia a los adversarios, Matteo Fontana entre ellos. El italiano, uno de los candidatos al entorchado de la división de bronce, se limitó a completar una pasada. El peruano André Martínez concluyó tercero y el francés Ghjuvanni Rossi lo hizo en la cuarta plaza, ambos con Ford Fiesta Rally3.

Foto: Toyota Gazoo Racing WRT

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