Quince años después de su primer triunfo en la icónica cita lusa, el ocho veces campeón del mundo vuelve a coronarse en las carreteras de tierra del oeste ibérico. A los mandos de su Toyota GR Yaris Rally1, dedica el Super Sunday a gestionar su liderato. Detrás, Ott Tänak supera a Kalle Rovanperä y acaba segundo. Elfyn Evans finaliza en el sexto lugar.
Sébastien Ogier hace historia, otra vez, en el Rally de Portugal. La campaña pasada, el piloto francés se convirtió en el más laureado de la prueba lusa tras romper el empate a cinco que mantenía con Markku Alén. Doce meses más tarde, el ocho veces campeón firma una nueva victoria en el oeste peninsular que le consagra en lo más alto del histórico de vencedores. Y lo ha conseguido en el país en el que, allá por mayo del 2010, empezó a escribir su leyenda.
Quince años después de su estreno como ganador por la categoría reina del FIA World Rally Championship, el ahora representante del Toyota Gazoo Racing WRT ha vuelto a demostrar que la edad es solo un número. Por muchos veranos que pasen, el #17 no pierde sus ansias por ganar. A pesar de descartar las citas de Suecia y Kenia en su programa parcial, ya refleja 86 puntos en la cuenta. Su compañero Elfyn Evans, que sigue líder del certamen, tiene 118.
Aunque aspiraba a copar el top dos de la clasificación final, la formación nipona dijo adiós a sus posibilidades de doblete con el infernal ritmo que aplicó Ott Tänak. El estonio soltó toda la frustración que acumuló durante la tarde ayer sábado y arrebató la segunda plaza a Kalle Rovanperä. Además, el del Hyundai i20 N Rally1 obtuvo la máxima bonificación posible tras imponerse en el Super Sunday y en el Power Stage, aunque nada de eso borró su decepción.
El finlandés, que había comenzado la jornada con un recorte de 11.1″ a Seb, no encontró los niveles de agarre necesarios para desplegar la velocidad que aseguraba tener. Detrás de los sitios de honor, Thierry Neuville llevó su Hyundai i20 N Rally1 al cuarto lugar. Su defensa del título no acaba de despegar. Lo único ‘positivo’, que saldrá al viernes de Cerdeña quinto, que es el puesto que ocupa en este Mundial… y el que Takamoto Katsuta ha logrado en Portugal.
Elfyn Evans pudo dar caza de Sami Pajari y ascender a una P6 que no le contenta en exceso. El galés, perjudicado por abrir carretera en los diez tramos del primer día, no dio con la tecla en un fin de semana que ha cortado su racha de siete podios consecutivos. El irlandés Josh McErlean, por su parte, se ha rehecho de su accidente en Canarias con una octava posición. Su Ford Puma fue el mejor clasificado, ya que Grégoire Munster no pasó de la novena plaza.
En WRC2, Oliver Solberg certificó su segundo triunfo de la temporada. A bordo de su Toyota GR Yaris Rally2, el sueco remató el trabajo que había comenzado con su imponente viernes, ese que acabó con casi un minuto de renta. Este resultado le acerca a un liderato que sigue en manos de Yohan Rossel. El francés, segundo de la ronda portuguesa, superó en la etapa dominical a un Gus Greensmith que sufrió con los frenos y el balance de su Škoda Fabia RS.
Por lo que respecta a WRC3, Taylor Gill culminó su obra maestra con un colchón que rebasó la frontera de los cuatro minutos sobre el siguiente clasificado. Esta victoria le concede otro premio, la batuta de mando del campeonato. Mattéo Chattillon, que despertaba segundo, se vio obligado a abandonar por culpa de una avería mecánica en su Renault Clio Rally3. Así las cosas, su puesto lo heredó el turco Kerem Kazaz, mientras que Max Smart concluyó tercero.
Gill también se impuso en el apartado Júnior WRC. En este, el australiano no endosó tanto a su rival más próximo, el combativo Mille Johansson. El nórdico no dio su brazo a torcer ni en un solo momento. Ha de conformarse con el trofeo de plata, pero su insistencia le valió para sumar trece scratch de veinticuatro posibles. Y en esta división cada mejor crono supone la consecución de un punto adicional. El podio lo cerró Kazaz y cuarto acabó Thomas Martens.

Foto: Toyota Gazoo Racing WRT

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