El máximo responsable del Copi Sport y los integrantes de su equipo toman la segunda posición de Enrique Cruz en la ronda conejera como «un aliciente» para lo que resta de temporada. «Hizo su trabajo y pagó el esfuerzo sobrehumano que hicimos para traer el Toyota a Canarias», relata el dirigente tinerfeño sobre la actuación del piloto lagunero.
Las carreteras de la isla de Lanzarote presenciaron el estreno del Toyota GR Yaris Rally2 del Copi Sport. La formación capitaneada por Fernando Capdevila, que desplazó el vehículo por avión desde Finlandia hasta Gran Canaria, comenzó su persecución al título regional con un segundo puesto. «No era fácil en este rally, que es el más complicado del campeonato», dijo el máximo responsable de la estructura tinerfeña. «Enrique (Cruz) hizo su trabajo», aseveró.
El bicampeón del ‘Mundialito’ expuso que el estreno del artefacto japonés «respondió» a las expectativas que había suscitado en el parón invernal. «Aún tenemos mucho que descubrir en nuestro camino con el coche, pero terminar la primera carrera en la segunda plaza es un aliciente para el equipo y un augurio de buenas expectativas para este 2025», agregó ‘Copi’. Y es que su misión en la cita del Club Deportivo Evesport era la de «hacer un rally tipo test».
Antes de desembarcar en la ciudad de Arrecife, Cruz realizó unas pruebas con el GR Yaris en la isla de Tenerife y en esas sesiones contó con el respaldo de Lewis Allen, el ingeniero que supervisa los Rally2 de Toyota en todo el mundo. «Vino a echarnos una buena mano. Él es la persona que mejor coche el coche», expresó Capdevila. El británico, para elaborar un set-up base, se apoyó en los datos recopilados con Alejandro Cachón en el último ‘Islas Canarias’.
El soporte de Allen tuvo su efecto en el ‘Isla de Lanzarote’, ya que Enrique apenas jugó «con un par de clics de suspensión y algo de alturas». Lo demás lo dejaron tal y como acabaron el test. Los detalles a pulir en vistas al 41 Rally Norte, según Fernando, son tres: «Cruz me dijo que, al principio, tenía problemas con la frenada, era muy diferente a la del Ford; y también con el funcionamiento del motor y la dirección, que es mucho más directa que en el Fiesta».
Foto: Óscar Quintana

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