El piloto francés alcanza los dobles dígitos en la prueba monegasca. Junto a su paisano Vincent Landais, el ocho veces campeón del mundo firma un triunfo emotivo que dedica a su tío fallecido hace justo un año. Elfyn Evans impone su Toyota GR Yaris en la batalla por el segundo lugar y Adrien Fourmaux sube al podio en su debut con el Hyundai i20 N.
Un campeón insaciable. Sébastien Ogier y su ambición no tienen límites. El de Gap, ya en su decimosexta temporada en la primera división del FIA World Rally Championship (WRC), no se cansa de batir récords. Esta vez, el ocho veces campeón mundial revalida uno que estaba a su nombre, el de victorias acumuladas en el Rally de Montecarlo. Su cuenta va por diez. En los dedos de sus manos no hay espacio para ninguna más. Pero aún le faltan los de los pies.
De dieciséis participaciones, quince con coches aptos para batallar por la victoria, el francés ha ganado una decena. Comenzó en el 2009 con un Peugeot 207 S2000 y, casi dos décadas más tarde, sigue celebrando éxitos frente al Casino de Montecarlo. No hay marca con la que no haya celebrado un triunfo en su cita de casa. Volkswagen, Ford, Citroën… y Toyota. Junto al GR Yaris Rally1 ha cosechado dos, la de 2023 y la de este año. Y quién sabe si habrá más.
El respeto inmenso que le guarda a la ronda monegasca hizo que no se confiase hasta pasar la meta del Power Stage. Su ventaja en la jornada del domingo nunca bajó de los 18.2″, pero una figura de su experiencia sabe que por las carreteras de los Alpes franceses, y más en la época invernal, todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos. Cuando completó el tramo de bonificación, en el que estableció el enésimo scratch, dio rienda suelta a sus emociones.
Elfyn Evans coronó la fiesta de Toyota con su segunda posición absoluta y su primera plaza en la clasificación del Súper Domingo. Los pupilos de Jari-Matti Latvala se marchan a Suecia con un colchón de 24 puntos sobre Hyundai. Casi nada. La formación surcoreana la lideró el nuevo, un Adrien Fourmaux que ha demostrado que cambia de aires para pujar por grandes cotas. Su compañero Ott Tänak falló con la monta de neumáticos y descendió al quinto sitio.
Kalle Rovanperä, más acertado que durante la etapa del sábado, escaló al cuarto lugar. A un mundo de sus predecesores acabó Thierry Neuville, sexto. El vigente campeón no inicia con buen pie la defensa de su corona. Al menos, se verá beneficiado con una retrasada posición de salida en la nieve sueca. Josh McErlean acabo séptimo. Los Rally1 de Takamoto Katsuta, Sami Pajari y Grégoire Munster terminaron encima de grúas, los tres por sendos accidentes.
En WRC2, dominio total y absoluto el ejercido por Yohan Rossel. El oficial de Citroën Racing apenas perdió dos tramos de los dieciocho programados. A pesar de esa neta superioridad, no pudo contenerse en el Col de Turini. La posibilidad de compartir el podio con su hermano Léo le enterneció. El pequeño de la familia, enzarzado en una pelea trepidante frente a Eric Camilli, finalizó tercero. La medalla de plata se la anotó el hombre del Hyundai i20 N Rally2.
Por lo que respecta a WRC3, el rookie Arthur Pelamourgues prosiguió con su exhibición. No hubo elemento ni rival que le frenase. A los mandos de su Renault Clio Rally3, no bajó el pie del acelerador en ningún momento. De hecho, firmó el registro de referencia en la especial última con un margen de un segundo por kilómetro sobre el siguiente, Ghjuvanni Rossi. Este fue tercero de la tabla general. El segundo sitio correspondió al transalpino Matteo Fontana.
Foto: Toyota Gazoo Racing WRT

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