El piloto del sur de Gran Canaria reapareció el pasado fin de semana después de sumar casi cinco meses de inactividad a los mandos de su Mitsubishi Lancer Evo VIII. En ese retorno, el de Arguineguín contó con una serie de novedades que, unidas a la cambiante meteorología, añadieron dificultad a una participación con la que terminó «encantado».
Domingo Ramos volvió el pasado fin de semana en el 51º Rallye de Maspalomas, su primer evento del año en Gran Canaria. Tras acumular unos cinco meses de inactividad, el sureño eligió su prueba de casa para retornar al habitáculo de su Mitsubishi Lancer Evo VIII. Y, aún con las «cosas nuevas» a las que se tuvo que adaptar en el transcurso de la competición, el campeón del Provincial de Las Palmas de 2017 consiguió una posición dentro del top cinco.
«Siendo realistas, la sexta plaza era la que nos correspondía. Aprovechamos los problemas que tuvo Julio (Martínez), nada más. Con Ayoze (Benítez) lo intentamos, pero no pudimos», afirma el hombre de Club Deportivo Azuatil. Ramos considera que, aunque las diferencias con su antecesor no fueron muy amplias, este tenía un margen de mejora superior al suyo: «Entiendo que no ha ido al cien por cien y por eso estuvimos cerca. Yo di todo lo que pude».
Entre las novedades con las que ‘Mingo’ afrontó el ‘Maspalomas’ estuvo la del copiloto y la de las ruedas. Nunca antes había compartido habitáculo con Abián Martín ni había montado neumáticos Pirelli en su actual montura. Sobre el rendimiento de estos compuestos, relata que experimentó «un salto de calidad bastante grande» en comparación con los Michelin que había usado en el ‘Senderos’. «Mejoramos muchas cosas, y esa fue una de ellas», dice.
Otro reto que el natural de Arguineguín enfrentó, el de lidiar con los incesantes cambios de la meteorología. «Prefiero que llueva de verdad a que esté el asfalto resbaladizo», apunta. El grancanario destaca lo «complicado» que fue competir en Era del Cardón en esas mezcla de condiciones: «Nos pilló húmedo y era muy difícil porque patinaba muchísimo». A pesar de las circunstancias, terminó «encantado» por el nivel que mostró tras su tiempo inactivo.
Foto: Óscar Quintana

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