Las precipitaciones no son un elemento característico de la ronda sureña. En la historia reciente, muy pocas ediciones han contado con la compañía del líquido elemento. Una de ellas fue la del año 2019. En uno de los tramos, el cielo realizó una descarga de agua completamente inesperada. Y esta cogió a más de un participante con el pie cambiado.
Las previsiones meteorológicas siguen apuntando a una jornada de sábado marcada por las precipitaciones. A falta de poco más de un día para que comience la acción, los reportes de la Agencia Estatal de Meteorología continúan arrojando un 100 % de probabilidad de lluvia. Este elemento nunca ha sido un habitual en la historia del ‘Maspalomas’, aunque sí que ha hecho acto de presencia en más de una ocasión. Y, una de ellas, fue en la temporada 2019.
Ese curso, la cita sureña también tenía validez para el Campeonato Provincial de Las Palmas de Rallies de Asfalto, pero contó con la participación del piloto que, unos meses más tarde, acabaría proclamándose campeón del ‘Mundialito’. Su nombre, Yeray Lemes. Enrolado en el equipo Hyundai Canarias Motorsport, el lanzaroteño estrenaba la configuración R5+ del i20, una variante con la que también tomó la partida Antonio Ponce, que era compañero de filas.
El itinerario reservaba las ocho especiales escogidas por la entidad organizadora para el día 26 de octubre, que amanecía con cielo despejado en San Bartolomé de Tirajana. De hecho, el primer bucle se desarrolló con el asfalto completamente seco. Lemes, con Daniel Rosario a las notas, lideraba con una renta de 8.1″ sobre el menor de los Ponce, que tenía a Rubén González en las labores de copilotaje. La situación estaba bajo control para los de Hyundai.
La sección del mediodía, en la que se repetían las cronometradas de ‘Maspalomas-Fataga’, ‘Agua Latente-Ayacata’ y ‘Barranquillo Andrés-Cercados de Espino’, marchaba con todo en orden para los dos equipos que mandaban en la tabla… hasta que llegó la tercera de esas especiales. De repente, la carretera lucía una película de agua desde la salida hasta meta. Y nadie llevaba un compuesto de neumático adecuado para esas complejísimas condiciones.
Lemes salvó la papeleta con su sexto scratch consecutivo, pero Ponce perdió más de veinte segundos, un tiempo precioso. Sufrió un trompo y la caja de cambios del i20 R5+ se atascó con la marcha atrás engranada. Logró reanudar la marcha y mantener su P2 en la general. Sin embargo, el brillo en ese tramo se lo habían llevado los hermanos Ayoze y Joel Benítez, que, con su Mitsubishi Lancer Evo VII, se quedaron a 0.2″ del registro establecido por Yeray.
Los modestos también aprovecharon la oportunidad. Con un firme en mejores condiciones, Guayasén Ortega y Omar Godinho sellaron el tercer mejor tiempo a bordo de su Toyota Yaris T-Sport. Cuartos de esa segunda visita por ‘Barranquillo Andrés-Cercados de Espino’ fueron Samuel Rodríguez y Cathaysa Suárez con un Toyota Corolla, mientras el top five lo cerraron Cristian Molina y Óliver Hernández con un Opel Corsa A GSI. La clasificación dio un vuelco.
El líquido elemento no afectó después a los recorridos de ‘Maspalomas-Fataga-Tunte’ ni al tercer paso por ‘Barranquillo Andrés-Cercados de Espino’. Así, los coches de mayor calibre recuperaron terreno y reinstauraron la normalidad en la tabla. Lemes certificó su victoria y Ponce, el doblete de Hyundai. Emma Falcón y Eduardo González concluyeron en el tercer puesto con un Citroën C3 R5, toda vez que los Benítez instalaron su Mitsubishi en el cuarto.
Foto: Hyundai Canarias

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