Las competiciones de la especialidad de Energías Alternativas se desarrollan de forma muy diferente en comparación con las pruebas automovilísticas convencionales. En vez de la velocidad, aquí entran en juego dos factores clave: la regularidad y la eficiencia. El que llega el mejor balance entre ambos aspectos es el que termina en la cima del podio.
El 6º Eco Rally Gran Canaria forma parte de una disciplina completamente diferente a las de automovilismo convencionales. Si en los rallies, las pruebas de montaña, los slalom o las de circuito prima, sobre todas las cosas, el factor velocidad, este ni siquiera entra en escena en el Campeonato de España de Energías Alternativas. Para ganar, los equipos deben combinar dos elementos de la mejor manera posible. De un lado, la regularidad. Por otro, la eficiencia.
El objetivo del certamen estatal «es promover vehículos fabricados con nuevas tecnologías, diseñados para ahorrar energía y emitir la menor cantidad posible de C02 y otras sustancias contaminantes», según dicta su propio reglamento deportivo. Además, pretende «incentivar los hábitos al volante e impulsar conducción eficiente y la movilidad sostenible priorizando el uso de electricidad como la fórmula para propulsar los vehículos». Todos montan batería.
Si los coches Rally2, Rally3 y similares están equipados con unas medidas de seguridad del rango más elevado, los artefactos que participan, por ejemplo, en la prueba que este fin de semana organiza el Club Deportivo Azuatil tienen el mismo material que uno de serie. ¿Por qué? Porque durante el desarrollo de la competición todos los participantes deben respetar las normas de tráfico y al resto de conductores. Y es que las vías no se cierran para el resto.
Los eco rallies transcurren en carretera abierta y los equipos han de ceñirse a una media de velocidad definida por el organizador. Esa nunca será superior a las que marquen las fijadas por los carteles de la DGT. No cumplir con esas medias truncaría las posibilidades al triunfo de cualquier concursante, ya que la clasificación de regularidad se establece con una serie de penalizaciones. Una décima de adelanto supone 0.1 puntos. Lo mismo en una de atraso.
Luego está el apartado de eficiencia, en el que se valora el consumo. Se analiza la batería y la cantidad de carga utilizada para completar el recorrido de la prueba. Es por ello que las clasificaciones oficiales no aparecen hasta varias horas después de que haya concluido la última especial. Los resultados de regularidad son casi inmediatos, pero después han de ser combinados con los de eficiencia. Gana quien menos puntos acumule entra ambos factores.
Otra circunstancia exclusiva de esta modalidad es la forma en la que los deportistas reciben la información del rutómetro. En un rally, el organizador publica los tramos con la antelación suficiente para que los concursantes realicen los reconocimientos y anoten los detalles que consideren oportunos. En los eco rallies, el recorrido no se desvela hasta una hora antes del inicio de cada etapa. Por tanto, los navegantes han de hilar finos para seguir la ruta prevista.

Deja un comentario