Hace doce temporadas, un Honda Civic Type R R3 subió a lo más alto del pódium de la ronda terorense. El grancanario, acompañado por Israel Pereira, logró la única victoria absoluta de su trayectoria deportiva en un fin de semana marcado por la inestabilidad meteorológica. Sus aciertos a la hora de elegir neumáticos fueron la clave de su triunfo.

Los aciertos tienen premio. Germán Hernández e Israel Pereira recibieron el suyo en un 32º Rally Villa de Teror en el que, bajo el incómodo peso de la presión, fueron capaces de tomar las mejores decisiones posibles. Aunque en la parte final de la prueba pasaron apuros, con unos neumáticos castigados que no les ofrecieron demasiado rendimiento, la renta que se habían fabricado en los momentos más difíciles de ese fin de semana les guardó el triunfo.

El 29 de septiembre de 2012 amanecía con un panorama muy cambiante en la villa mariana y sus alrededores. Frío, probabilidad de lluvia en los tramos… pero nada quitaba el cartel de favorito al Ford Focus WRC al que Alfonso Viera regresaba. La tracción total del artefacto del Copi Sport y las manos de un bicampeón de Canarias parecían garantías suficientes. Y no lo fueron. Primero, por una mala elección de neumáticos. Segundo, por una rotura en el motor.

Antes del abandono del vehículo mundialista, Hernández ya había comunicado su intención de luchar por todo con un scratch en la primera especial, la de ‘Teror-San Isidro’. Montó un juego de ruedas de lluvia que había recibido con la compra de su Honda Civic Type R R3 y se realzó con otro triunfo parcial en la cronometrada de ‘Juncalillo-Monte Gusano’, una de las más largas del itinerario con sus 14.96 kilómetros de cuerda, demostrando que iba en serio.

En las segundas visitas a esos recorridos, Hernández volvió a clavarla con los compuestos. Firmó un nuevo mejor tiempo y llegaba al ecuador de la competición con una renta de 26.5″ sobre los hermanos Ángel y Víctor Marrero, quienes tripulaban otro Honda Civic Type R R3. Faltaban dos pasadas por ‘Las Emisoras’ y ‘Fagajesto-Monte Pavón’. Los cielos del norte de Gran Canaria se calmaban, aunque las precipitaciones ya estaban dando el paso a la niebla.

Esta vez sin tanta imprevisibilidad en materia de neumáticos, Hernández y Pereira optaron por ahorrar y elegir un juego usado. Consideraban suficiente el colchón que habían labrado respecto a sus más inmediatos perseguidores. Pero acabaron metiéndose en un problema. En el penúltimo tramo, los Marrero les metieron 10.9″, distancia que, unida a la que habían recuperado en las dos especiales anteriores, les situaba a tan solo 8.4″ de sus antecesores.

Hernández y Marrero se jugarían el cajón más alto del podio en un sprint de una longitud de nada menos que 15.78 kilómetros, los de la citada ‘Fagajesto-Monte Pavón’. Germán debía de ingeniársela de alguna forma para no perder más de 2″ por kilómetros con sus dañados neumáticos. Y lo consiguió. Cruzó la pancarta de meta con un registro 6.0″ peor que el de Ángel. Por apenas 2.4″, la victoria era suya. La que, a la postre, sería la única de su carrera.

Foto: autor desconocido

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