El piloto lanzaroteño reforzó el pasado fin de semana su liderato en el Campeonato de Canarias de Rallies sobre Asfalto. A los mandos de una nueva unidad Citroën C3 Rally2 y con Rogelio Peñate a su derecha, certificó su segundo triunfo del curso y el tercero consecutivo dentro del ‘Mundialito’. Ese resultado, sumado a su scratch en el TC Plus, le hará llegar a la próxima ronda del certamen regional con una ventaja de 17 puntos sobre Sergio Fuentes, su rival más próximo. Antes de establecer ese colchón, el conejero salvó un bucle matinal clave para que acabase como ganador de la ronda de la Escudería Daute-Realejos.
Dos de dos. Yeray Lemes finiquita el primer cuarto del Campeonato de Canarias de Rallies sobre Asfalto con un par de victorias en su casillero y un liderato sólido. El lanzaroteño solo se ha dejado dos puntos en el camino, los que no sumó con su tercer mejor tiempo en el TC Plus del ‘Villa de Santa Brígida’. En el ‘Orvecame Norte’ del pasado fin de semana firmó un pleno que refuerza su candidatura al entorchado autonómico, ese que no conquista desde el curso 2019, cuando vestía los colores de Hyundai Canarias.
El de Auto-Laca Competición llegaba a la isla de Tenerife con una nueva unidad Citroën C3 Rally2 en sus manos. El equipo Sports&You Canarias cumplió con los plazos fijados y el coche desembarcó en las Islas a tiempo para que el conejero lo dirigiese en la ronda de Escudería Daute-Realejos. El chasis que había conducido con anterioridad le había deparado un logro tras otro. También fue el más exitoso de todos los que han pasado por la formación de Emma Falcón. Pero había que alejar ese apartado sentimental.
Al contrario que en la cita satauteña que abrió el ‘Mundialito’, el 40º Rallye Orvecame Norte no contaba con ningún Shakedown en el que ultimar detalles. Por tanto, Lemes, acompañado otra vez por Rogelio Peñate, se estrenaría con su vehículo kilómetro cero en la especial de apertura del evento tinerfeño. No habría espacio para probaturas. Entrar en el habitáculo y buscar el rendimiento inmediato… con un ojo y medio en el cielo. Porque la inestabilidad meteorológica volvió a desempeñar un papel protagonista.
Las previsiones avisaban de que las precipitaciones harían acto de presencia en los municipios por los que se desarrollaría la competición. Según esas predicciones, el líquido elemento empezaría a tener su influencia en la franja de las 10:00 a las 11:00 horas. Con esa información, Lemes apostó por una monta de seco para afrontar el bucle matinal. Eligió cuatro cuatro ruedas duras y en el maletero cargó con dos blandas, por si las moscas. Hizo bien en añadir esos cuarenta kilogramos de peso extra en su mochila.
El paso por el tramo de ‘Camino Chasna La Orotava/La Piñera Los Realejos’ no presentó zonas mojadas. Alguna humedad en aquellos sitios más sombríos, pero nada más allá de eso. Lemes intentó maximizar el rendimiento de sus compuestos en en los 11.44 kilómetros de ese recorrido. Los parciales le situaban en el primer puesto provisional… hasta que en el descenso a la meta los frenos perdieron efectividad. No le costó demasiado esa incidencia. Marcó el segundo mejor tiempo, 1.8″ por detrás de Enrique Cruz.
En los instantes previos a la siguiente especial, ‘Cueva del Viento/Las Crucitas La Guancha’, el panorama empezó a complicarse para el de Lanzarote. Aparecía la lluvia. Cruz y Sergio Fuentes reaccionaron a las primeras gotas poniendo los dos neumáticos de lluvia que habían escogido en la asistencia. La única alternativa de Lemes era la de sustituir dos duras por otras tantas blandas. En esa cronometrada, nadie encontró el grip ideal. Era el momento en que se mezclaban unas condiciones con otras. Supervivencia.
‘San José/Villa de San Juan de la Rambla’ sí lucía una capa de asfalto brillante fruto del agua acumulada. Lemes tendría que ingeniárselas para no cometer un error que truncase su fin de semana, primero, y aguantar en la batalla por la victoria, después. Salvo la papeleta con un semitrompo y a 4.9″ de Cruz en la general. Permanecía en la lucha. Al inicio de la sección del mediodía, el accidente del lagunero actuó como una advertencia al riesgo de aquaplaning. A partir de ahí, su sábado fue nadar y guardar la ropa.
Foto: Federación Canaria de Automovilismo

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