El piloto de Gáldar terminó la ascensión galdense en una segunda posición que recibe a modo de revitalizante. No por los puntos sumados para el Campeonato Provincial de Las Palmas de Montaña, sino por reencontrar el camino ideal a bordo del Mitsubishi Lancer Evo VII que tantos quebraderos de cabeza le ocasionó durante una temporada pasada agotadora. El representante de Escudería Aterura manifiesta que el juego de neumáticos nuevos que empleó en la última manga oficial fue «vital» para abrochar la medalla de plata. A pesar de sufrir problemas con el aire en una de las ruedas, pudo resolver la papeleta.

«Necesitaba un resultado así», resopla Gustavo Bolaños. El piloto de Gáldar recibió su segunda posición en la 28ª Subida de Juncalillo como un alivio a las pesadillas que le habían acompañado durante el año pasado. La sonrisa vuelve a su semblante. Inicia la temporada renovado de energías. «Es como si fuera una victoria para nosotros», expone. El desconcierto pasa a un plano oculto. Ya recuperó la sintonía con un Mitsubishi Lancer Evo VII que responde. Regresa al camino del que se había alejado en el duro 2023.

«Estoy supercontento con el coche», comenta el representante de Escudería Aterura. Hace unos meses, en la última edición de la rampa de Moya, encontró el elemento que fallaba. La confirmación de que el contratiempo está subsanado le llegó en la ronda de su municipio, en la que también empleó una nueva estrategia. «Busco estar un poco más distante de los demás compañeros», revela. En el desarrollo de la competición se centra en sí mismo. Al final, comparte tiempo con unos rivales que también son amigos.

Bolaños concluyó la primera manga oficial de la prueba de Escudería Drago en el segundo puesto, pero con un margen insuficiente sobre José Calderín, al que había endosado cinco décimas. Y con Juany Jorge tan solo unas centésimas por detrás. Esa igualdad invitó a Gustavo a montar un juego de neumáticos nuevos para la última y definitiva escalada. El hombre de Silenciosos DBM sostiene que esa decisión fue «totalmente vital» para sentenciar la medalla de plata y esos treinta puntos en el Provincial de Montaña.

El empuje de unos compuestos a estrenar, sin embargo, acabó reduciéndose por un problema con una de las ruedas. «Perdía aire y cambiamos las del eje trasero». Ese contratiempo le obligó a combinar dos neumáticos blandos en el frontal con un par de medios atrás. «Iba desconfiado porque no habíamos hecho esa mezcla nunca, no me daba esa confianza para ir al 100%», admite. Su temor era que el coche «no se sujetara de atrás». A pesar de ello, le bastó «para marcar distancias» y afianzar el segundo lugar.

Foto: Óscar Quintana

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