Pedro Peñate y Christine Giampaoli, los deportistas de Canarias que participan en la cuadragésimo sexta edición de la competición más exigente del planeta, ya entablan contacto con las desérticas pistas de Arabia Saudí. El de Valsequillo, a los mandos de un Can-Am Maverick XRS Turbo y copilotado por la catalana Rosa Romero, afronta su tercera aventura en la categoría de Prototipos Ligeros. La embajadora de Tenerife, por su parte, debuta en la cita de raid por excelencia con otro Can-Am Maverick XRS Turbo, pero encuadrado en Side-by-Side. El argentino Ricardo Adrián Torlaschi le acompaña en el habitáculo.
Los desiertos de Arabia Saudita reciben por quinto año consecutivo al Rally Dakar. La cita de resistencia por excelencia repite en el país asiático y presenta varias novedades con respecto a las ediciones más recientes. Entre los días 5 y 19 del presente mes de enero, cientos de participantes desafiarán cualquier reto que encuentren en las pistas de la península arábiga. Ante todos ellos, unos cuatro mil kilómetros cronometrados que tendrán en el Empty Quarter sus etapas decisivas. El año empieza con plato fuerte.
En la lista de inscritos figuran dos pilotos canarios. El primero, Pedro Peñate. Procedente del municipio grancanario de Valsequillo, encara su tercera aventura dentro de la categoría de Prototipos Ligeros. A bordo de un Can-Am Maverick XRS Turbo, el hombre de TH-Trucks Canarias se marca dos objetivos. Por un lado, avanzar en la igualdad de género en el mundo del automovilismo, misión para la que contará con Rosa Romero en el copilotaje. Por el otro, respetar el medio ambiente y no dejar huella de carbono.
La expedición isleña en los apartados reservados a los vehículos de cuatro ruedas la completa Christine Giampaoli. Ejerciendo de embajadora internacional de Tenerife, la fémina nacida en la India afronta el enésimo reto de su trayectoria deportiva. Después de probar en infinidad de modalidades, desembarca en la cúspide del Rally-Raid con otra unidad Can-Am Maverick XRS Turbo, aunque esta encuadrado en la división de Syde-by-Syde. «Es superespecial. Era un sueño que se convirtió en objetivo. Aquí está», dice.

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