El piloto de Noruega siente su triunfo en la prueba lanzaroteña como un soplo de aire fresco después de las dificultades que han marcado su temporada en el Campeonato de Europa de Rallyes. A pesar de dominar la jornada del sábado, en la que estableció once mejores tiempos de otros tantos posibles, el mundialista asegura que «no fue fácil» debido al nivel de la competencia, que le obligó a «estar concentrado y atacar» durante todo el fin de semana. Los tramos y los paisajes conejeros le resultaron fascinantes. En algunos momentos le costó mantener la atención en la carretera por «los increíbles escenarios».
Mads Ostberg dominó el 25º Rallye Isla de Los Volcanes del pasado fin de semana con contundencia. Su invitación a la cita de Club Deportivo Evesport no defraudó. Después de terminar la corta jornada del viernes en la segunda posición, el noruego arrasó en la del sábado con el Citroën C3 Rally2 de Proracing Competición. Inició el día decisivo con un registro idéntico al de Yeray Lemes en la primera pasada por ‘Yaiza’. No hubo más momentos de igualdad. Lo próximo fue una cabalgada en solitario del mundialista.
Tras sufrir repetidos problemas en sus participaciones en el Campeonato de Europa de Rallyes, el fin de semana en la tierra de Lanzarote lo recibió como un soplo de aire fresco. «Fue placer puro», dice acerca de su aventura por las carreteras conejeras. Tan solo tuvo que preocuparse por conducir. Ni roturas de diferencial ni bajones de rendimiento en el motor. No estaba acostumbrado a completar un evento sin lamentar percances. Las pesadillas europeas desaparecieron y su sonrisa volvió a su máxima expresión.
La diferencia que endosó al segundo clasificado en la prueba valedera para el Campeonato de Canarias de Rallyes sobre Tierra superó la frontera del minuto por unas décimas. A pesar de la magnitud de esa ventaja, el nórdico asegura que «no fue fácil» saldar su visita al archipiélago con un triunfo. «Los pilotos locales me dijeron que la competencia sería muy fuerte, y no se equivocaron», expone. Ostberg admite que «tuvimos que estar concentrados y atacar», aunque lo de mantener la atención le resultó complejo.
Los paisajes que atravesaron las especiales de la ronda con base en la ciudad de Arrecife maravillaron a Mads. «Fueron absolutamente increíbles», asevera. «Tanto los lugares como todos sus alrededores eran muy bonitos, por lo que fue difícil concentrarnos en los tramos», añade. Sin embargo, dos factores que encontró en la mañana del sábado le ayudaron a imprimir un ritmo competitivo mientras disfrutaba de las vistas. «Cogimos un poco más de confianza y velocidad. La experiencia fue preciosa», cierra Ostberg.
Foto: Óscar Quintana

Deja un comentario