El piloto de VL Motorsport derrota a la incertidumbre que le acompaña en la previa de la cita organizada por Escudería Atogo. Su actuación en la primera especial de la cita sureña, clave en la consecución de su triunfo. Las dudas generadas por los diez meses de inactividad y un negativo recuerdo del pasado las disipa con el scratch que cimenta su resultado. El del Skoda Fabia R5 también supera un desafío de gestión de neumáticos en un sábado marcado por las altas temperaturas. Sus precauciones con el único juego de ruedas que usa le permiten completar el itinerario sin acusar problemas de desgaste.

Víctor Abreu y Luis Alberto Rodríguez lograron la victoria en el 31º Rallye Villa de Granadilla, la prueba en la que rompieron los diez meses de inactividad que arrastraban desde el ‘Isla Bonita’ de la campaña pasada. El binomio de VL Motorsport no acusó el lastre de ese extenso parón deportivo. Regresaron al habitáculo del Skoda Fabia R5 y en la primera especial del fin de semana fijaron un mejor registro clave en la consecución del triunfo. No por situarles al frente de la general, sino por su gran valor psicológico.

Las hostilidades comenzaron con el tobogán de ‘Atogo’ en sentido sur, el de peores recuerdos para el piloto tinerfeño. «Empezamos con bastante incertidumbre porque, entre el tiempo que hacía que no nos subíamos al coche y que salíamos en ese tramo, que fue en el que tuvimos el accidente cuando lo estrenamos, pues la verdad que tenía muchísimas dudas en mi cabeza», relata Víctor. La incógnita la resolvió en poco más de tres minutos y medio, lo que tardó en alcanzar la meta y verse líder del evento.

El representante de Escudería La Palma – Isla Bonita estableció dos mejores registros más en la sección matinal, labrándose una ventaja de más de quince segundos sobre sus contrincantes más próximos. A partir del bucle del mediodía emprendió otros deberes, los de gestionar el único juego de neumáticos del que disponía. «Seguimos haciendo nuestra carrera. Solo utilizamos un set de ruedas y eso hizo que fuésemos con más cuidado sobre todo en los sitios de curva lenta, como la bajada de La Martela», dice.

El hecho de administrar sus compuestos no motivó que aminorase el ritmo, ya que Abreu asegura que «nunca nos dejamos nada». Sin embargo, sí admite que en la cronometrada final, la tercera pasada por ‘Atogo’, partío con la intención de no asumir el mínimo riesgo. «Salí con mucha precaución, pero me lo pasé tan pipa dentro del coche que después de hacer quinientos metros mi cuerpo fue solo dejándose llevar y cuando llegamos a meta mejoramos en una décima nuestra marca anterior», cierra el de Skoda.

Foto: Óscar Quintana

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