El piloto palmero residente en Gran Canaria regresa a la competición con una victoria en la 23ª Subida de Arucas. El representante de Club Deportivo Faroga impone su monoplaza en la Categoría 2 y termina sorprendido al conseguir rebajar los registros que había establecido en la edición del año pasado. Las mejoras en la suspensión de su vehículo le aportan «más estabilidad» en el paso por curva y las levas insertadas en el volante le permiten «ganar tiempo» al no requerir tanto esfuerzo los movimientos de la dirección. En el aspecto físico, asegura que se encuentra «mucho mejor» que hace unos meses.
Después de ocho meses con molestias físicas, Ricardo Rodríguez protagonizó su tan esperada vuelta a la competición el pasado sábado en la 23ª Subida de Arucas. El piloto palmero afincado en la isla de Gran Canaria regresó al habitáculo de su Silver Car S1 con el único objetivo de comprobar si reunía las condiciones óptimas para dirigir el monoplaza. Sus cervicales soportaron a la perfección las exigencias de la ascensión organizada por Escudería Aterura. Los registros que estableció, otro motivo de alegría.
El representante de Club Deportivo Faroga asegura que está «contentísimo» por la forma en la que se desarrolló su fin de semana. «La prueba fue de diez, como siempre. Tengo que darle las gracias a la afición, a mi familia y a mis compañeros. La verdad que todo fue muy positivo», comenta. Consiguió la victoria en la Categoría 2, rebajó sus tiempos de la anterior edición y finalizó a un segundo de Aníbal de Luis, vencedor de la Categoría 3 con una Silver Car S2. «Me fui con muy buen sabor de boca», sentencia.
Rodríguez estrenó una serie de mejoras en su CM. Por una parte, equipó una nueva suspensión. En una comparación con la que previamente utilizaba, esta copió con mayor eficiencia los desniveles del tramo aruquense y los apoyos de las diferentes frenadas. «La Silver sigue siendo la misma Silver en términos de potencia, pero sí hemos ganado un poco más en cuanto a estabilidad y paso por curva», detalla. Su adaptación a este componente se produjo a una velocidad mucho más rápida de la que había previsto.
La otra novedad la introdujo en el sistema del cambio de marchas, sustituyendo la palanca por unas levas. «Tengo una edad y voy buscando la comodidad, por eso nos olvidamos de la palanca de cambios y montamos levas en el volante», explica ‘Richard’. El natural de El Paso afirma que, de esta forma, el esfuerzo a la hora de pilotar su vehículo se reduce considerablemente. «La gente piensa que el volante de una CM no pega, pero requiere de muchísima fuerza. Ahora, al no soltarlo, ganamos tiempo», cierra.
Foto: Óscar Quintana

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