El piloto del Suzuki Swift R4LLY S Rally2-Kit concluye la cita organizada por Escudería La Graja en la quinta posición después de remontar desde la novena que ocupaba al inicio de la jornada del sábado. Un error en la primera especial del viernes condena su participación en la cita valedera para el Campeonato de Canarias de Rallyes sobre Asfalto. Además de en los tramos, trabajan a destajo en la asistencia con el objetivo de subsanar los efectos del fallo que cometió justo al empezar el evento. El realejero asegura que le «sabe mal» el resultado, pero afirma que extrae positivas conclusiones en cuanto a reglajes.
El 49º Rally Senderos de La Palma de Manolo Mesa cambió de manera radical nada más comenzar la primera especial. La hoja de ruta que el piloto de Los Realejos había diseñado para la segunda prueba de su programa regional necesitó de una modificación de urgencia a causa de un toque en el tramo de ‘Respira_Puntagorda’. Ese error lo arrastró durante toda la jornada del viernes, en la que acabó noveno. El sábado, a pesar de rodar lastrado por lo ocurrido el día anterior, consiguió remontar al quinto lugar.
El tinerfeño lamenta haber perdido la oportunidad de sumar una cantidad de puntos mayor en la cita organizada por Escudería La Graja: «Siempre quiero más, claro que me sabe mal. Estoy triste porque hicimos méritos para estar en el podio y, si no en el podio, en un cuarto puesto incluso estando Enrique Cruz o Sergio Fuentes, pero las carreras son así». Poco más de un segundo le separó de Fernando Cruz, quien terminó a las puertas de los posiciones de honor. Giovanni Fariña, tercero, le endosó unos veinte.
El lado positivo de su participación en la ronda palmera, las conclusiones extraídas en cuanto a reglajes. El del Suzuki Swift R4LLY S Rally2-Kit probó diferentes soluciones con las barras estabilizadoras de su montura, descubriendo la que funcionaba y la que menos rendimiento le aportaba. Sin embargo, no dispuso del tiempo suficiente para testar otros elementos que tenía en mente. «Queríamos hacer cosas con los tarados del diferencial y demás, pero con el lío que monté lo dejamos para el siguiente», afirma.
Las secuelas de ese toque que marcó el inicio de su fin de semana las arrastró hasta el término de la competición. «El puente se desplazó para atrás seis milímetros del lado derecho, se cerró un centímetro del lado izquierdo y la divergencia de la rueda trasera derecha se abrió tres centímetros», desvela. Sus mecánicos trabajaron a destajo en cada asistencia y lograron solventar el problema casi en su totalidad. «Me sabe mal y a la vez me río, porque el viernes pensé que no iba a alcanzar la meta del TC1», asevera.
Foto: Óscar Quintana

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